Como una luna en el agua

Sabrina y el enfriador

En ‪#‎ComoUnaLunaEnElAgua‬ hay una escena en la que hago un pequeño y humilde guiño a Sabrina de Billy Wilder, que en estos días celebra el sesenta aniversario de su estreno, y a un objeto que a mí me obsesiona y que es el famoso enfriador de champán de Christofle…

Os dejo la escena y se la dedico a Silvia Nunez Prieto, que ama al enfriador tanto como yo
————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————-

sabrina

christofle_500

—¿Quieres tomar algo?
—Champán.
No bebo, pero respondo eso.
—Si quieres cojo una botella y dos copas.
—Y vamos al invernadero. Eres David, el malcriado de la casa.
Ya he perdido la cuenta de las veces que he visto Sabrina.
—Ya quisiera yo ser como William Holden… Daría lo que fuera por tener un gramo de su talento. La casa es de un amigo —dice sonriendo— y sí, has acertado, tiene un invernadero espectacular.
—Enséñamelo. ¿Puedes?
Se da la vuelta, dejándome estupefacta ante la contemplación de su espalda y su culo perfectos, y coge dos copas y una botella de Veuve Clicquot que descansa en un enfriador de Christofle.
—Vamos.
Me conduce por un sendero iluminado por las bolsas de papel con velitas mientras me hace preguntas que me niego a responder:
—¿Cómo te llamas?
—¿Qué más da?
—No es justo. Tú sabes mi nombre, sabes cosas de mí.
¿Me ha tocado el majara de la fiesta? Me da lo mismo. Ya es tarde para echarse a atrás.
—Ya —respondo dándole la razón.
—¿Ya? —replica con cara de no entender nada.
—Un momento.
Tampoco pasa nada si tomo ciertas medidas de seguridad, así que saco el móvil y llamo a Lucas para decirle:
—Estoy con el tío para el que hemos actuado.
—Sí, sé quién es —responde Lucas con la boca medio llena de sushi o algo deconstruido.
—Vamos al in-ver-na-de-ro —lo digo alto y claro, clavando mi mirada en el desconocido para que se entere bien de que alguien más sabe de mi paradero—. Dejo el móvil en-cen-di-do, en-cen-di-do y estoy en el in-ver-na-de-ro, el in-ver-na-de-ro.
—Tía ¿qué te pasa? ¿Por qué hablas como si fueras una hipnotizadora?
Los papeles se han invertido: ahora es el desconocido el que me mira como si fuera una borderline.
—Estoy allí. ¿De acuerdo? Con el tío que…
—Que sí, tía, que sí. Tranquila. Si te pasa algo, ya sabemos a quién echarle el muerto.
—Vete a la mierda.
—Pásalo bien.
Cuelgo el teléfono y sonrío al desconocido de una forma tan fingida que creo que he logrado asustarle. Sé que él está a punto de llamar a alguien para garantizar también su integridad, así que para calmarle improviso algo (estúpido):
—Somos un grupo muy unido. Siempre nos decimos dónde estamos.
—¿Tienes prisa?
Él sí. Él sí y va a dejarme tirada de un momento a otro. Por eso, esperándome lo peor, respondo un «no» lastimero, suplicante, agónico.
—Yo tampoco —replica con su voz grave y profunda.

lunaportada