Dulce victoria

No era una cena más. Los Obama tenían que recibir a este señor bajito que tiene su casa un poco revuelta, con el runrún del selfie del anfitrión en el funeral de Mandela todavía en el aire y los rumores recientes de su supuesto idilio con Beyoncé.

Pero allí estaba Michelle, esplendorosa y regia, con su vestido de Carolina Herrera estilo: voy-a-poner-en-su-sitio-a-estos-dos-mamarrachos y todo salió de maravilla. La primera dama, con su sola presencia, los dejó como dos muñecos de tarta, como dos auténticos peleles que todavía ni saben por dónde les vienen los tiros. Dulce venganza, dulce victoria.

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s