Botas blancas con medias de color carne

 

Alucino cuando algunos escritores reconocen públicamente que se conmueven hasta las lágrimas releyendo sus textos. Cuando aseguran que se emocionan con su propia obra, qué digo emocionan, que levitan y se quedan pegados al techo de puro gusto. También lo flipo cuando nos anuncian que la última obra maestra que están perpetrando -y de la que nos dan cumplida cuenta para nuestro horror-, avanza implacable como Atila. Ah, y también me da fatiguita cuando ya paren y nos juran que la criatura abisal, que sostienen en sus brazos con embeleso, es la más bonita de toda su backlist. Caray.

Yo no puedo evitar sonrojarme cada vez que leo estas cosas. A mí es que me enseñaron que hablar bien de uno mismo era de mala educación, también es que soy muy vieja y en mis tiempos no existían los coaches ni el pensamiento positivo, será eso, pero sí, reconozco que no he conseguido liberarme de aquellas enseñanzas prusianas. Para mí el autobombo, el orgasmar con tus propios textos, es algo así como llevar botas blancas con medias de color carne.

o_MegRyan

Y ahora para apuntalar mi tesis, doy paso al amigo Confucio:
“Nunca debemos hablar bien ni mal de nosotros mismos. Si hablamos bien no nos creerán, y si hablamos mal nos creerán fácilmente”.

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